¿Puedes incluir el coste de un gimnasio o un entrenador personal?

Autor: Krzysztof Burzyński

Muchos emprendedores se preguntan si los gastos de gimnasio, entrenamiento personal u otras actividades deportivas son deducibles de impuestos. A primera vista, podría parecer que estar en buena forma física, gozar de buena salud y estar en buena condición física influye en la eficiencia laboral y, por lo tanto, tiene una conexión indirecta con la actividad empresarial. Sin embargo, en la práctica, la postura de las autoridades tributarias al respecto puede ser bastante restrictiva.

Costos de gimnasio, entrenador personal e impuestos.

Por regla general, si el objeto de su actividad empresarial no está relacionado con el deporte, lo más probable es que los gastos de un gimnasio o un entrenador personal no se incluyan en los gastos fiscales.

Por lo general, las oficinas tributarias consideran que este tipo de gastos son personales, argumentando que su propósito principal es proteger la salud, mejorar la condición física, el bienestar o la apariencia, y no generar directamente ingresos comerciales.

Esto significa que un emprendedor que dirija, por ejemplo, una oficina de contabilidad, una agencia de marketing, una tienda en línea, un bufete de abogados o una empresa de consultoría, debe tener mucho cuidado al intentar incluir una membresía de gimnasio o una sesión de entrenamiento personal como gastos empresariales.

¿Y qué hay de las actividades relacionadas con el deporte?

La situación puede ser diferente cuando la actividad empresarial está directamente relacionada con los deportes, el fitness o la actividad física.

Esto se aplica, por ejemplo, a las personas que actúan como:

  • atletas profesionales,
  • entrenadores personales,
  • instructores de fitness,
  • instructores deportivos,
  • Personas que dirigen un negocio en la industria del bienestar o la actividad física.

En estos casos, es más fácil demostrar la relación entre el gasto y la actividad que se realiza. Un entrenador personal o un atleta podrían argumentar que mantenerse en forma, desarrollar habilidades, destrezas motrices o utilizar apoyo especializado forman parte de su profesión.

En la práctica, las oficinas tributarias suelen ser más favorables a la deducción de los gastos de entrenamiento personal si estos están realmente relacionados con actividades deportivas. Sin embargo, esto no implica una aprobación automática en todos los casos.

Las membresías de gimnasio aún pueden ser problemáticas.

Cabe recordar que, incluso en el caso de actividades deportivas, los gastos de gimnasio pueden ser cuestionados. Las autoridades fiscales suelen considerar las suscripciones a gimnasios como gastos personales, ya que contribuyen a mejorar la salud y el estado físico en general.

Por lo tanto, cada gasto debe estar debidamente justificado. Cuanto más claramente se demuestre su relación con una actividad específica, un servicio prestado o un ingreso generado, mayor será la probabilidad de justificarlo en caso de auditoría.

Cada caso debe evaluarse individualmente.

El tratamiento fiscal de los gastos deportivos no es un proceso binario. El tipo de negocio, el método de documentación de los gastos, su finalidad y su relación real con los ingresos son factores importantes.

Por lo tanto, antes de iniciar un negocio o registrar dichos gastos, conviene consultar la lista de costos con un asesor fiscal. Esto ayudará a evitar que la oficina tributaria cuestione el gasto.