Aproximadamente 40 entidades sanitarias se gestionan como "empresas heredadas". Esto ocurre tras el fallecimiento de la persona que dirigía la entidad y el nombramiento de un gerente sucesor para gestionar el negocio hasta que los herederos determinen cómo debe continuar operando.
En la gran mayoría de las empresas con gestión sucesoria (especialmente aquellas que no requieren licencias, permisos, etc.), la continuidad de la empresa solo requiere que los herederos decidan quién adquirirá la empresa y cómo. En el caso de las entidades que prestan servicios médicos, en particular aquellas con contratos con el Fondo Nacional de Salud (NFZ) para atención primaria, la situación se complica.
El primer problema que enfrenta un gerente sucesor es encontrar un reemplazo para el médico fallecido. Esto representa un desafío significativo, especialmente para quienes no trabajan en el sector, desconocen la comunidad médica y el competitivo mercado laboral. En ocasiones, el médico fallecido dirigía sus clínicas prácticamente de forma independiente, pero la mayoría de los registros de pacientes se le atribuían.
El segundo asunto más importante que deben abordar los herederos es el futuro funcionamiento de la clínica. Si se decide dejar el negocio en manos de la familia, existen dos opciones principales para su continuidad. Una es que uno de los herederos constituya una empresa unipersonal y continúe dirigiendo el negocio, o que los herederos constituyan una sociedad o corporación.
En ambos casos, para poder seguir gestionando el negocio de forma libre de colisiones para los pacientes actuales, es necesario acordar una fórmula adecuada con el Fondo Nacional de Salud.
Existen diversas maneras de continuar operando manteniendo la misma ubicación, personal y la transferencia de la declaración, suponiendo que se siga prestando el servicio. Es recomendable coordinar todo el proceso con la sucursal correspondiente del Fondo Nacional de Salud (NFZ), lo cual es complejo dada la falta de uniformidad en las prácticas entre las sucursales del NFZ y el hecho de que dos años (si no se extiende la gestión de la sucesión) es un período corto que permitirá principalmente abordar los desafíos actuales de la clínica (contratación, operaciones continuas, garantizar la continuidad del servicio) y desarrollar una solución que satisfaga a todos los herederos.
Al determinar cómo continuar operando un negocio, se deben considerar las cuestiones fiscales. Si el negocio es adquirido por varios herederos, conviene considerar diversas opciones, como una sociedad colectiva, una sociedad de responsabilidad limitada o una fundación familiar.
Todos los aspectos mencionados deben considerarse en conjunto. Cada uno de ellos impactará tanto la sucesión de la empresa como su continuidad operativa, basándose en el personal existente y los acuerdos con el Fondo Nacional de Salud.


